9 de enero de 2017

SELICA TORCAL, la voz de nuestra infancia





   Cierto es que siempre es mucho mejor, imprescindible, escuchar la voz original de cualquier actor, personaje, aunque sea animado, pero vivimos en el país que vivimos, y tenemos los recuerdos que tenemos. Con esto quiero decir que para los nacidos en los años 70 las voces de los actores, de los dibujos, eran españolas, y nos las creíamos a pies juntillas, nos parecía natural que cualquier ciudadano del mundo hablara español, de hecho íbamos a la calle y todo el mundo lo hablaba con normalidad, soltura. Heidi era una niña suiza castellanohablante que vivía en las montañas entre cabras y punto, nada había de contradictorio en ese hecho. Tampoco nadie se hubiera atrevido a cuestionar que Heidi era una niña real, que la voz de Heidi era la voz de una niña real, que va a ser que no, era la de Selica Torcal, que por entonces tenía, vamos que muy niña no era que digamos. Heidi no sería Heidi sin la voz de Selica Torcal es un hecho, la escuchas en japonés o en su doblaje italiano, y no es Heidi, es una impostora. Lo que ya es menos conocido es que la voz de Selica Torcal está detrás de muchas otras voces inolvidables, incluso de algunas que han acompañado nuestros peores sueños, pesadillas, la terrorífica canción de comba de Pesadilla en Elm Street: “1, 2, canta a viva voz, 3, 4, el hombre del saco, 5, 6, decid lo que veis, 7, 8, cómete un bizcocho, 9, 10, ¿dónde está Fred?”. Es la voz de Selica Torcal la que acojona, no la infantil letra.






   Unos cuantos ejemplos para calibrar la dimensión incalculable de nuestra memoria auditiva asociada a la gran Selica Torcal: 1) La libélula Schnuck, del capítulo 3 del mismo nombre de la Abeja Maya. De pequeño tenía terror a las libélulas, si las avispas y los moscardones ya nos los ponían de corbata, las libélulas, auténticos helicópteros con un sonido demencial, nos daban pavor, me río yo de “Apocalypse Now”. 2) Luca Parondi, el hermano pequeño de “Rocco y sus hermanos” de Visconti. 3) Maggie Gioberti / Channing, la rubia esposa de Chase, luego de Richard, en “Falcon Crest”. 4) Mariel, la enfermiza amiga de “La pequeña Memole”, el equivalente a la Clarita de “Heidi”. 5) El inolvidable Jackie de “El bosque de Tallac”. 6) El gordinflas sexto componente de Parchís en sus legendarias películas, “Carlitos, el flaco”. 7) La retorcida Fallon Carrington Colby, en “Dinastía” y “Los Colby”. 8) El personaje que interpretaba Hanna Schygulla en “Berlín Alexanderplatz” de Fassbinder, Eva. 9) Sid, el chivato gafotas de “Las aventuras de Tom Sawyer”. 10) La inquietante Brooke Shields, Violet, en “La pequeña” de Malle. 11) La también inquietante Cristina Ramón, Celia, en “¡Ya soy mujer!” de Summers, Guillermo en “Del rosa… al amarillo”, Paloma Martín en “Adiós, cigüeña, adiós” y “El niño es nuestro”. 12) La rechonchilla carapan de “Con ocho basta”, Elizabeth Bradford. 13) La rotunda e histérica Cerdita Peggy de “El Show de los Teleñecos”. 14) La castaña de “Las dos inglesas y el amor” de Truffaut, Ann Brown. 15) El entrañable regordete Spanky de “La Pandilla”. 16) Emmanuelle, sí sí, Emmanuelle, en la primera, ya sé que cuesta asociar mentalmente a Heidi y a Sylvia Kristel pero es lo que hay. 17) La maravillosa Diane Lane, Lauren King, en “Un pequeño romance” de Roy Hill. 18) La luminosa Kate Jordache en “Hombre rico, hombre pobre”. 19) La intrépida Lois Lane en “Superman”. 20) La hermana mayor de Stan, Shelley Marsh, en “South Park”. Y finalmente, para los más talluditos, dobló a Shirley Temple y a Sally McMillan en “McMillan y su esposa”.






   Como podéis comprobar, una auténtica barbaridad, y solo es una pequeña selección, lo que le debemos a la flexible voz de la segoviana Selica Torcal, aunque su labor sea prácticamente desconocida, reconocida, ya se sabe el desprecio que hay en España hacia los dobladores, a los que casi nadie considera verdaderos actores, aunque lo sean, y de los buenos, hacer creíble lo increíble es más difícil que hacer creíble lo creíble, actuar con la voz mucho más difícil que con el cuerpo.






Me quedé sin voz durante la serie por la dichosa Heidi. Durante un tiempo, tuvo que sustituirme una compañera, le dejamos unos casetes para que pudiera imitarme. No voy a negarlo, supe darle ternura, el tono de una niña tan chiquita, de cinco años. Todos me lo decían y lo cierto es que fue un boom. Me caía fatal, esa puñetera niña me dejó muda. Pero no le guardo rencor a pesar de que me robara la voz”. Selica Torcal