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1 de noviembre de 2010

Pilas CEGASA



Cuando se gastaban nuestras apañadas madres las hervían y volvían a estar cargadas. ¿El problema? Que se hinchaban y costaba Dios y ayuda volver a meterlas en el cajetín.

18 de noviembre de 2008

¡El afiladooooooorrrrrrr!

Un clásico de la infancia junto con el butanero, todos quisimos tener la flauta del afilador, que para más inri solía ser casi siempre una flauta de juguete.







Máquinas de escribir

De las pocas cosas que conservo intactas desde la infancia, la asombrosa capacidad para escribir a máquina con dos dedos.





Aunque no se aprecia es una Olivetti Lettera 40.

11 de noviembre de 2008

Despertadores infantiles



Ya es tener mala ostia, utilizar para despertarnos los mismos que nos mandaban a dormir, el eterno retorno.

9 de noviembre de 2008

Cámaras de fotos









Chancletas de piscina

Ortopédicas e incómodas, sino fuera por el ruidito característico que hacían con el agua serían insoportables.

Pulsera imantada

Chinitos de la suerte

Portamonedas

Iconos no religiosos

Chismajos que por alguna razón incomprensible ejercían una fascinación casi religiosa cuando era pequeño, y de los que me he apropiado en la adultez.



Recuerdos de la Comunión




Chismajo para sujetar bolis que contenía un boli y una pluma, por supuesto blanquitos.





Piano musical con "Para Elisa" de Beethoven.

7 de noviembre de 2008

6 de noviembre de 2008

Chismajos de recorte

Si hay alguna actividad que puede definir la infancia esa es el recorte, compulsivo, e indiscriminado, todo es susceptible de recorte, las facturas, las revistas de tu padre, los patrones de tu madre, los cuadernos, y los libros, de tus hermanos, por supuesto hablo de oidas.

Las tijeras eran pequeñitas y con la punta redondeada para evitar apuñalamientos en el cole.





Las había también metálicas sin colorines y de punta cuadrada. Estoy por jurar que las tijeras verdes y rosas de la foto vinieron en en el juego la rueda de la moda.

Pero el mejor, el más divertido, y el más preciso método de recorte era el punzón, lo bonitas que quedaban las mesas de madera después de una esforzada sesión de punzoneo, marquetería fina.

5 de noviembre de 2008

Cassettes





El clásico más clásico: las casettes de philips



Y ya que hablamos de las casettes hay que mencionar también a sus amigos: el boli bic, no el que escribía fino sino el que todavía sigue escribiendo normal, y el papel de celo.

Cuando el reproductor de casettes, generalmente el walkman, pellizcaba las cintas y recuperabas una casette con varios metros de tripas fuera, podías volver a enrollar todo el desaguisado con el boli bic en una de las ruedecillas dentadas de la casette . Y aún hay más, que diría Super Ratón. La resistencia de las casettes llegaba a extremos hoy impensables. Cuando unos centímetros de cinta se te habían arrugado por los muchos pellizcos y enganchones, y el reproductor se bloqueaba en aquel gurruño, cortabas por lo sano con las tijeras y empalmabas las partes sanas con papel de celo. Tras los sonidos misteriosos que producía el empalme ¡podías seguir escuchando la cinta!

¡Qué grandes las casettes!